La casa embrujada.

La espeluznante fachada de la casona despertaba morbosas sensaciones que insinuaban secretos de oscuros sótanos y a veces, de iluminados y empolvados desvanes. Curioso me parece ahora recordar el temor y la intriga que me provocaba aquella casona: quizás el señorial diseño de su arquitectura, quizás las marcas del olvido en sus paredes o la furia de la naturaleza en los abandonados y exuberantes jardines.

El tiempo ah pasado por mi vida, la casona siempre allí, ya ni siquiera refleja la mirada que a diario suma vida a mi vida; pasan años por su frente, o solo pasan por la

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